Ona significa ‘ola’ en catalán. Una ola irresistible que, a los ojos de Luca Pronzato, gastrónomo y motor cultural de la experiencia gastronómica transalpina, le llevó a repensar el tiempo pasado en la mesa como una experiencia multisensorial, que involucra no sólo el paladar sino también el ambiente. Fundada por Pronzato en 2019, We Are Ona conecta a chefs, diseñadores y creativos para crear eventos temporales. La combinación de investigación culinaria y estética parece haber llenado un vacío y hoy cautiva tanto a marcas de lujo como a instituciones culturales internacionales. “La experiencia culinaria no se trata sólo del chef, la cocina y el servicio, sino también del estado de ánimo. La sala de un restaurante debe inspirarnos, además de hacernos sentir bien”, nos cuenta desde su estudio en París, un antiguo taller de taxidermista transformado en un luminoso espacio diáfano. Con el apoyo de una veintena de asociados, Pronzato se rodea de libros y artículos de cocina, así como de clásicos icónicos del diseño de muebles, como Floss, Artemide, E15 y USM. Abrazando la polisemia de la palabra «sabor», el antiguo colaborador de Noma, el restaurante René Redzepi, considerado durante mucho tiempo por la crítica como el mejor del mundo y ahora transformado en una experiencia pop-up, parece comprender y saborear la lógica de ambos.
La importancia del diseño en la gastronomía, explicada por We Are Ona

